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Negro, es mi domador... La paradoja; CABALLOS vs HUMANOS.

Negro, es mi domador... La paradoja; CABALLOS vs HUMANOS.

  • 24 de enero, 2016
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Así estaba firmada la foto por mi abuela: "Negro, es mi domador". Soy yo el de la foto. Pasaron mas de tres décadas hasta que comprendiera que no quería ser "domador" de nada mas que de mi propia vida.

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Comencé a montar desde que nací prácticamente. Mi familia tenía un serio vínculo con los caballos transmitido por generaciones. Cada caballo de este mundo tiene un poco de mi esencia en su interior y viceversa. Me pasó también con algunos seres humanos que son medio caballos..., yo también lo fuí alguna vez.


Como digo, el vínculo con los caballos lo tuve desde siempre. Podía montar un caballo sin riendas ni montura, sólo jugando con su cuello, mis piernas, sus clines, su visión y mis manos dando indicaciones. JAMAS tuve necesidad de golpear a un animal, hasta que entré en una academia que estaba en Av. Márquez y Av. Triunvirato, donde se unen el partido de Tres de Febrero y Gral. San Martín. Allí nos inculcaban que debiamos hacer que el caballo nos respete y en ocasiones era necesario un fustaso -y un poco mas también- si no obedecían.


Independientemente de los enojos de mi profesor, siempre supe que no era el camino, que no era necesario, por lo que busque siempre la vía del contacto, de la dirección a traves de conocerse y reconocerse como amor. Y gane muchísimos premios. Incluso los padres de ricachones del club se pusieron muy mal con la situación de que "un pobre se llevase todos los premios cuando ellos mantenían el club con sus aportes económicos". Y nuestros hijos que ganan? Decían.


Eso hizo después, que me dieran los caballos en rehabilitación para los concursos. Con los que gané varios primeros puestos también. Así que para que estuviese menos tiempo montando, me pedían que ayude a los peones y lavase los caballos o cambiase el aserrín de un box, cosa que hacía con mucho gusto. Ya que estaba los cepillaba y llevaba a pastar. 


Finalmente las presiones sobre mi tío y algunos inconvenientes económicos hicieron que me tuviese que alejar del club.

Al tiempo, uno de mis viejos profesores dió con mi papá y le contó su intensión de incorporarme a su equipo de profesionales para preparar caballos de alta casta para competencias. Incluso me probaron con esos caballos y los resultados me asombraron a mí mismo. Los caballos considerados por ellos como los mas rebeldes, conmigo saltaban eficiente y efectivamente cajones de mas de 2 metros con asombrosa tranquilidad y cumplian recorridos con tiempos precisos. Eso sucedió el primer y único día que fuí, y llevaba sin montar mas de 2 años. Fue una experiencia increíble para todos. No obstante, mi padre decidió que no podía con el colegio y este nuevo trabajo, por lo que no fue posible.


Hoy a mis 39 años, ya no puedo montar. Físicamente estoy igual de pleno y predispuesto. Pero sentimentalmente, estoy mucho mas evolucionado. Aprendi a amarlos con la misma efectividad y eficiencia con la que ellos saltaban bayas para mi y un público igual de ignorante que yo. 


Es que en ese entonces, no entendía, no me daba cuenta. Era lo normal y de moda en la gente de mas dinero. Y yo sabía hacerlo mejor que ellos. Mejor que ninguno!! Fue la única actividad en mi vida que sentí hacer mejor que ninguno. Y fue muy emocionante el día que supe que no volvería a hacerlo NUNCA MÁS.


Desde entonces, el amor por los caballos aumentó y ya no necesito indicarles lo que quiero que hagan, ellos son LIBRES... COMO YO. 


Ahora entiendo que ellos no vinieron para que yo les enseñe algo. Vinieron a ENSEÑARME y a ENSEÑARNOS a amarnos bien... eficiente y efectivamente.


#YoInteractuoconAnimales

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